ESTADOS UNIDOS SITÚA UN PORTAVIONES A 96 KILOMETROS DE CUBA
Redacción
Un portaviones de la armada de Estados Unidos, el USS George H. W. Bush, fue ubicado a unas 60 millas náuticas de las costas cubanas, al norte de Varadero, como parte de ejercicios navales anunciados por autoridades estadounidenses. El despliegue ocurre en un contexto de aumento de la presencia militar de ese país en el Caribe desde finales de 2025.
Según la información divulgada por el Pentágono, las maniobras forman parte de entrenamientos regulares para mantener la capacidad operativa de la flota, e incluyen prácticas de tiro, simulaciones de combate y reabastecimiento en el mar. No obstante, la cercanía del portaviones a territorio cubano ha sido observada con atención por analistas regionales y gobiernos del área.
El movimiento naval se produce tras el refuerzo de fuerzas estadounidenses en la región y luego de la operación realizada a inicios de 2026 en Venezuela, que derivó en la captura de Nicolás Maduro, dirigente señalado por organismos internacionales por violaciones sistemáticas de derechos humanos.
En ese marco, declaraciones públicas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la situación interna cubana han contribuido a elevar la atención sobre la isla.
Cuba atraviesa una crisis prolongada marcada por el deterioro económico, apagones frecuentes, escasez de alimentos y medicinas, fallas graves en servicios básicos y un aumento sostenido de la emigración. La reducción del apoyo energético venezolano y las sanciones estadounidenses han agravado un escenario que ya genera protestas recurrentes en distintas zonas del país.
En días recientes, medios oficiales cubanos informaron sobre la actualización de planes de defensa y el llamado a la preparación para escenarios de conflicto, sin hacer referencia directa al despliegue naval estadounidense.
El USS George H. W. Bush tiene una tripulación de más de 5.000 personas y capacidad para operar hasta 90 aeronaves. Su presencia en aguas cercanas a Cuba es interpretada por observadores internacionales como una señal de presión política y militar en el Caribe.